Lightning bolt
[Monkeywrench / Republic / Universal]
★ ★ ★ 1/2
[Ricardo Portmán]
Los Pearl Jam nos tienen acostumbrados a esa seriedad y compromiso con la música (en mayúsculas) cada vez que sacan un disco nuevo. Podrán tener unos trabajos más inspirados que otros pero nunca nos dan bagatelas. A primera escucha Lightning Bolt entusiasma. Es un trabajo correoso, de fibra gruesa. Las guitarras toman el protagonismo con riffs pétreos y Vedder está que se sale a las voces y letras. El álbum se balancea entre el rock músculo y sonidos camaleónicos, tan inesperados como agradecidos.
Cada uno de los doce tracks de Lightning Bolt portan el estandarte de la madurez y el trabajo a conciencia. Los Pearl Jam se han hecho mayores (en todos los sentidos) y lo disfrutan a su manera. Cada pista del disco es de parada obligatoria.
Getaway: Abre Lightning Bolt un certero puñetazo sobre la mesa. Rock sin concesiones y Vedder despachándose con una letra cruda y directa, de las mejores suyas en años.
Mind Your Manners: El primer single del disco es sencillamente perfecto. Guitarras metronómicas y afiladas. Pura adrenalina que representa el pico alto en cuanto a potencia en todo el disco.
My Father’s Son: Escuchar este tema es regresar en el tiempo al grandioso Habit del No Code. Las líneas de bajo toman el mando absoluto en cada compás. Ament y Vedder se lucen al límite.
Sirens: El segundo sencillo de Lightning Bolt no entra a la primera. Pero con cada escucha gana en credibilidad y pulsaciones. Las imágenes que transmite Vedder emocionan y terminan por convencernos que Sirens es mucho más que una cuadratura sonora.
Lightning Bolt: Una pista casi punk. Este tema prometía en concierto y cumple a cabalidad en su versión de estudio.
Infallible: Esta canción es la perfecta representación del claroscuro aplicado a la música. Sus mid-tempos están emparentados con el Tremor Christ del Vitalogy, para ir acelerando hasta llegar al clímax con un solo de guitarra. El vaivén de Infallible empieza y termina con el mismo patrón rítmico de guitarra, redondeando un tema paradigma del Pearl Jam post grunge.
Pendulum: Tribal. Raro. El momento experimental del álbum. Su sonido amenaza pausadamente en cada estrofa. No es lo mejor del disco pero es la pincelada de oscuridad necesaria.
Swallowed Whole: Vuelven a subir las revoluciones. Las melódicas partes de guitarra y la batería de Matt Cameron llevan en volandas una canción energética, contagiosa. El solo de McCready es de premio.
Let The Records Play: El listón se mantiene alto con este track. El riff principal le aporta un carácter desenfadado que enmarca de manera ideal la voz de Eddie Vedder.
Sleeping By Myself: Este tema ya apareció en el disco de Vedder Ukulele Songs. Aquí lo revisita de una manera completamente diferente. Gana en peso y presencia. Una de las sorpresas de Lightning Bolt.
Yellow Moon: Probablemente el mejor tema del disco. Sonido clásico Pearl Jam en cada compás. Vedder se desmelena como nunca y los fraseos y solos de McCready emocionan hasta a las piedras. Sería una gran sorpresa si no abrieran sus conciertos en el futuro inmediato con este himno, destinado a ser un clásico de los de Seattle.
Future Days: Cierre ideal para Lightning Bolt. Una joya oscura guiada por los teclados de Brendan O’Brien y guitarras acústicas. Eddie Vedder con su voz nos pinta un óleo que despide con clase y altura una colección de canciones que valen cada día transcurrido desde el Backspacer.
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