Lanzan su nuevo disco «La noche eterna. Los días no vividos».
Para los catalanes Love of Lesbian, había trampa en el lanzamiento de la continuación de «1999». Ante la desmedida expectativa, la masificación de la otrora minimalista escena indie española y esa sana/malsana predilección por las historias de héroes caídos, tanto público y críticos se frotaban las manos con fruición, esperando inconscientemente que no estuviera a la altura de su disco anterior.
«La noche eterna. Los días no vividos» es un doble que no falla, que es digno continuador de la carrera de los LOL. Si «1999» fue la borrachera, éste es la resaca pacificadora. Bajan el pie del acelerador, para en muchos de sus nuevos temas mirar más hacia el detalle. Se percibe a ráfagas una interpretación más medida y hasta contenida.
Muchas voces detractoras han clamado que no mejora a 1999. ¿Acaso creen que LOL buscaban eso? Negativo. Más allá de algunas bromas de mal gusto, exceso de comicidad a veces y tal vez una duración excesiva, «La noche eterna. Los días no vividos» no es una segunda parte de nada. Es un capítulo aparte en su carrera.
El primero de los discos, «La noche eterna», abre con el tema homónimo. Con unas estrofas de premio, a modo de arrullo y líneas de bajo ganadoras. «Los seres únicos» tiene grabado a fuego el trademark LOL. No será un himno de la banda, pero con su estribillo emocionante se convertirá a la larga en una de las joyas de la corona.
«Belice» es de lo mejor del disco. La lírica, los arreglos y el ambiente que crea es de una calidad meridiana. La letra existencialista y el medio tempo de «Clínicamente muerto» mantienen el listón alto dentro de lo destacado de este primer disco. «Orden de desahucio en mi menor» es un excelente interludio, evocador y cinematográfico.
La medalla de honor cuelga de la solapa de «Oniria e insomnia». Sonoridad y exhuberancia. Texturas variadas y contenido profundo. Lo mejor de «La noche eterna».
Dentro de lo desechable está esa lamentable broma titulada «Si tu dices Ben yo digo Affleck», un bajón después de oír lo anterior y una letra deleznable. Al menos gustará entre los púberes. «Pizzigatos» es musicalmente potable, líricamente infame. Un sinsentido completo, como también lo es «667». Hay cosquillas que no dan risa.
El segundo disco, «Los días no vividos» incluye como primer track la guerrilla guitarrística de ese gran tema llamado «El hambre invisible». Otro de los pilares de este trabajo.
El otro gran hito en el disco es «Wio, antenas y pijamas». Inmejorable canción con una inspirada guitarra acústica dando el motivo tonal. «Si salimos de esta» remite al lado positivo e inspirado del «1999», tanto en lo compositivo como en la letra (excelente). Dentro de los interludios incluídos a modo de breaks entre temas resalta «Tercero segunda». Un ornamento que mima al detalle esta compilación.
Otro de los caballos de batalla es el tema «Los días no vividos». Redobles marciales y la gran voz de Santi Balmes entonando una letra soberbia.
Para olvidar: «Radio Himalaya». El uso y abuso de la electrónica para justificar bromas pesadas. «Los toros en la wii» parece el soundtrack de un videojuego de atari mezclado con bases rítmicas ochenteras. Un divertimento y poco más.
En líneas generales aprueba con nota «La noche eterna. Los días no vividos». No busquéis fuegos artificiales ni historias a lo John Boy. Es un cuadro de gran envergadura con muchos detalles y pinceladas que admirar. Para los fans de Love of Lesbian que hayan dado el «next step beyond 1999» será una delicatessen para degustar con tranquilidad. Para los demás fans del montón, será la aburrida calma que llega tras la tormenta.
He aquí el video promocional de «Oniria e insomnia»:
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